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Antaño en Garlitos no se celebraba la Nochevieja. El día 31 señalaba el fin del año. No había nada especial, pues los músicos se marchaban a otros pueblos a tocar, ello daba pie para que organizáramos alguna fiestecilla muy privada. A parte de esto, era una noche muy movida para los mozos que, en la clandestinidad que ofrecía la oscuridad y las altas horas, echábamos paja a las puertas de las mozas en edad de merecer, con la maliciosa preintención, al estar las calles empedradas y mojadas, de que seriamos dueños de sus pensamientos cuando salieran a barrer; a la vez que, esmeradamente, garabateábamos en las fachadas blancas de las casas con barro del Camino Colorao ó con peos de lobo [- n.c. Lycoperdón -], deseos de un “Feliz Año Nuevo 1958.
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