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La Cencerrá.- En el año 1729 el Diccionario de Autoridades definía la cencerrada como algo que: en los lugares cortos, suelen los mozos las noches de días festivos andar haciendo este ruido por las calles y también quando hai bodas de viejos o viudos, lo que llaman Noche de Cencerrada, Dar Cencerrada, Ir a la Cencerrada.
• Parece que el vocablo cencerrada deriva de la voz cencerro, ya que éste es desde antiguo el instrumento más usado en el concierto. Mas no es el único nombre conocido, así encontramos distintas denominaciones en:
País vasco: charivari, zintzarrots y toberak.
Galicia: chocallada, encerrallada, cornetada, toa, cencerrellada y sarrallo.
Asturias: chocallada, choca, chueca, cencerrada, lloquerada, turga y pandorga.
Cataluña: esquellot, esquellatada y esquellotada.
Aragón: esquilada.
Castilla y León: cencerrada, murga, matraca y chasco.
Extremadura: cencerrá, campanillá, murga, matraca, esquilá, correr los campanillos, dolón-dolón, carantoñá y ronda del cuerno.
• La principal opositora de la cencerrada ha sido la legislación. La primera que deja la huella de su prohibición es la Iglesia, allá por el siglo XIII. El Concilio de Turín, en 1455, decreta la excomunión para los que participen en las cencerradas. El Código Penal español de 1870 impone multas de cinco a veinticinco pesetas y la reprensión consiguiente y servirá de base a sus posteriores revisiones y modificaciones de 1963 y de 1968. Su artículo 570 castiga con multas de 25 a 1.000 pesetas y represión privada: a los que promovieren o tomaren parte en cencerradas u otras reuniones tumultuosas.
• Al contrario de lo que ocurre en otras regiones, donde las cencerradas parece que dejaron de llevarse a efecto en el primer tercio de siglo XX, en nuestro pueblo, a finales de dicha centuria, seguían constituyendo una manifestación popular que salía a relucir en el momento menos esperado, debido a que el matrimonio ha sido considerado siempre en Garlitos como sagrado e indisoluble y ello era motivo más que suficiente para que se creara un ambiente de animadversión a las segundas nupcias y a los arrejuntamientos, no existiendo impedímento para que, en esa noche de bodas o de arrejunte, se juntaran los mozos y menos mozos provistos de enormes cencerros, para deleitar a los vecinos con una sonora y ruidosa serenata, que no daban por concluida hasta llegar a la casa donde dormía la infeliz pareja de recién casados o amontonaos.
Aún recuerdo la última cencerrada que se dió en Garlitos allá por 1980.
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