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La siega.- La siega era una de las actividades consideradas de las más duras debido a las condiciones en las que se realizaba. Cuando el calor mas apretaba y cuando la espiga de la cebada primero y luego la del trigo se doblaba por estar cargada de granos y adquiría un color dorado era el momento de la siega. Armados con un simple sombrero de paja y una hoz, los segadores se dirigían a la tierra aprovechando el fresco de la mañana, ya que el día iba ser largo. Tradicionalmente la siega se realizaba a mano, utilizando las hoces, que se transportaban y conservaban envueltas en tiras de tela o papel para evitar cortes fortuitos, a la vez que se impedía el oxido de las hojas. Para proteger la mano izquierda y recoger mayor cantidad de mies, se empleaban los dediles y la dedila, que consistía en un estuche de madera de una pieza acabado en punta, por la ranura cuadrada de la base se introducían los dedos corazón, anular y meñique, quedando libres el pulgar y el índice.
• Una vez que se empezaba a segar el parar era en contadas ocasiones, simplemente una parada a medio día para comer. La mies segada se disponía en manadas formando una fila. Cada manada se componía de tres puñados, cuatro manadas cruzadas hacían un haz. Los haces se ataban, muy apretados, con ataeros de centeno o de la misma paja segada, retorciendo sus dos extremos que se doblaban bajo sí mismos, ayudándose con la rodilla para aplastar las manadas. Las manadas se cruzaban para evitar que se escurrieran del ataero o que los haces fueran más gruesos por una parte que por otra.
• Los haces se colocaban en montones hasta formar una carga, separados a una determinada distancia de forma que se favoreciera posteriormente el acarreo. Y para que nada quedara, luego a espigar por el rastrojo.
La trilla.- Terminada la siega la mies se sacaba de las suertes de tierra hasta la era, para lo que se usaban las angarillas, especie de artilugio que se ponía en los mulos y en los que se colocaban los haces unos encima de otros hasta completar una carga. Si no se iba a trillar de inmediato los haces se apilaban formando las jacinas. Las jacinas tenían la base cuadrada y se desarrollaban en altura de forma decreciente hasta culminar en un solo haz. Era necesario cruzar bien los haces para evitar el desmoronamiento.
• En la era, (LA MAYORIA EN LAS ERAS LOS PEÑALSOLDEROS, DONDE ESTAN AHORA LAS ESCUELAS Y LA PISCINA Y ALREDEDORES DEL PEÑON RODON) los haces se disponían en círculo y soltando los ataeros se extendían con las horquillas, lo que se conocía como tender la parva. Cuando el sol empezaba a apretar, era el momento propicio de la trilla. Los animales, en pareja, daban vueltas incansablemente alrededor de la parva, tirando del trillo, para poco a poco ir machacando la paja y soltando el grano de la espiga. Los trillos utilizados en Garlitos eran de dos tipos: el trillo de tabla con sierras de hierro y el trillo de ruedas. Cada cierto tiempo y para que quedara trabajada por igual se daba la vuelta a la parva, para lo que se utilizaban las horquillas.
• Cuando la paja estaba bien machacada y el grano completamente desprendido y si había viento suficiente, se procedía a limpiar la parva para separar el grano del polvo y la paja. Se comenzaba con la horquilla, realizando una primera selección que eliminaba la paja más larga, después se pasaba a utilizar las palas de madera. Mientras una persona aventaba otra iba separando las granzas y la paja pesada con la escoba de abalear. Generalmente con esta operación el grano quedaba suficientemente limpio, aunque todavía podía perfeccionarse utilizando el rastrillo y las cribas. La paja resultante se trasladaba a la pajera en sacos y el grano se introducía en costales para llevarlo a la trojera.
Hasta San Roque no se disfrutaba del baile, ni siquiera en el día de Santiago. !!! Como ahora ¡¡¡
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