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El Sr. Rodríguez Zapatero suele aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para colar a los españoles todo su proyecto ideológico.
Hace justamente un año, hubo ya un primer round de lo que algunos han mal llamado "la guerra de los crucifijos"cuando la minoritaria Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid se opuso contra el parecer y el deseo de la mayoría de los padres del colegio público Matías Picabea, que habían expresado en votación democrática su deseo de mantener los crucifijos en las aulas. Y ahora, aprovechando que el Tribunal de Estrasburgo ha dictado la sentencia Lautsi contra Italia, quiere aplicar aquí su doctrina. Una doctrina, por lo demás, provisional, porque el gobierno italiano la ha recurrido.
La hoja de ruta de Zapatero ignora la vuelta atrás; simplemente, busca la excusa más oportuna. Lo de Estrasburgo le ha venido al pelo, sin olvidar que el asunto ya estaba decidido por el informe “Laicidad, manifestaciones religiosas e instituciones públicas” que emitió en 2007 la Fundación Alternativas, asociación cuyo patrono era López Garrido, donde se hacía hincapié en que: "la presencia de símbolos religiosos en centros públicos debe reputarse inconstitucional". De tarde en tarde, no vendría nada mal a estos "intelectuales" progres el leer la Carta Maga española, sobre todo en lo referente a la ¡ACONFENSIONALIDAD! del Estado Español. Que se ojeen el capítulo 2, sección 1ª, art.16.1y3 de nuestra Constitución.
En democracia no se puede consentir que una minoría imponga sus prejuicios a los demás y menos que una mayoría parlamentaria se arrogue de legitimidad con tal de desvirtuar la identidad de todo un pueblo. Rememora las trágicas experiencias del socialismo marxista de la II Republica.
Por otra parte ¿a quién puede violentar el crucifijo, signo que no discrimina, sino que une; que no ofende porque es una síntesis, claramente perceptible y aceptable, de los valores civilmente relevantes. Valores que representan el respeto a la persona, la afirmación de sus derechos, el cuidado de su libertad, la autonomía de la conciencia moral en la perspectiva de la aceptación de la autoridad, de la solidaridad humana. Valores sobre los que se han construido los cimientos de la sociedad civil y libre europea, por más que se empeñen sus eminencias en colocar sus raíces en la Ilustración y en la Revolución Francesa.? ¿A la Liga Arabe que elogia a Zapatero por su apoyo a los regímenes islámicos? ¿A la masonería? ¿A los talleres de tócame Roque que ha ideado nuestra Junta de Extremadura?
Digo: ¿No consistirá todo en llevar la cuestión al lugar que debe? ¿No consistirá en centrar la cuestión, no en la dimensión religiosa, sino en la cultural? ¿O será mucho pedir a nuestros preclaros gobernantes?
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