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De pequeño, en los tiempos de oprobioso franquismo, creía que Extremadura era la tierra en que nacían los dioses, como así lo habían hecho constar García Serrano o el Conde de Canilleros en el título de sus respectivos libros.
Pero en este momento, en el Estado de las Autonomías y de las libertades y derechos individuales, siempre que los medios de comunicación de ámbito nacional y alguno internacional se hacen eco de alguna noticia relacionada con esta tierra, en la que nací, la noticia anda a caballo entre el tercermundismo y el esperpento. No deja de ser una injusticia porque son muchas las cosas que pasan por aquí y nada tiene que ver con eso que provoca la chacota o la indignación nacional a costa nuestra. Como ahora. El motivo… ni quiero comentarlo.
Si en Extremadura no nacen ya dioses pero por lo menos nacieran hombres y mujeres, los responsables de este desafuero ya habrían dado cuenta a la sociedad de sus desmanes. Pero los dioses ya no nacen en Extremadura, y los llamados a ser la sal de la tierra prefieren entretenerse en ... No vaya a ser que si dicen algo que moleste a los prebostes de la Junta, se deteriore el sano laicismo.
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