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Tenía que llegar de la mano del PP y así ha sido. El Alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, con el apoyo de todos los partidos políticos con representación en el ayuntamiento, ha tomado el acuerdo, muy aplaudido por los concejales, incluidas las "miembras", de retirar a Franco, muerto hace treinta y cuatro años, cuantos títulos le fueron concedidos en su dia: alcalde honorario, hijo adoptivo y supongo que retirarán hasta su firma de cualquier documento, placa conmemorativa y lo que aparezca por el sótano. Y mientras tanto empieza a ser un clamor popular que siga habiendo en el centro de Madrid una estatua al dirigente socialista Francisco Largo Caballero, Secretario de Estado de la Dictadura de Primo de Rivera, agitador de masas y uno de los organizadores del Golpe de Estado de 1934, a más de otros protagonismos, incluidas las checas y el SIM, que tan solo el recordarlos causan escalofríos. El mundo al revés. Pues yo, como forofo antifranquista, me uno a Carrillo, que para eso le hicieron doctor honoris causa por la Universidad Autónoma gracias a Paracuellos del Jarama y otros etcéteras de libertad democrática y Franco que devuelva sus títulos y que no quede ni rastro. Loable Ley de Memoria Histórica. Cuánta razón tenía Ortega y Gasset cuando decía que ser de derechas o de izquierdas era una de las muchas maneras que un hombre tiene de ser imbécil.
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