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Me alegro por mi Extremadura, pero estas europeas eran la última oportunidad de Rajoy para consolidar su liderazgo hasta las próximas elecciones generales de 2012. Desgraciadamente, quiere esto decir que, si vence en 2012 dirigirá el PP los próximos años, junto con la docena y media de jóvenes que hoy le rodean como pretorianos, ya duchos en hablar y no decir nada y expertos en eludir cualquier compromiso ideológico. Si, por el contrario, pierde por tercera vez, el relevo tendrán que protagonizarlo los hombres y mujeres de esa misma generación, pero serán los que hoy, por tener ideas firmes y gustarles las palabras claras, viven apartados de los servilismos.
Para desgracia de los que en 2008 le entregamos el voto, cuando llegue 2012, si el partido, deslumbrado por el espejismo que ha significado el éxito obtenido en estas europeas, sigue apostando por la estrategia de perfil bajo, por un nada ilusionante proyecto consistente en no asomar demasiado la cabeza, en no concretar ninguna propuesta y en sentarse a la puerta de la sede de Génova a esperar a ver pasar el cadáver político de Zapatero, perderá por tercera vez las generales, aplastado por las panzerdivisiones mediáticas del PSOE puestas en marcha con el objeto de movilizar a sus electores. Entonces, esta estrategia de no hablar de esto, de no opinar de aquello y de no comprometerse a nada no servirá y Rajoy volverá a perder. Cuando eso ocurra, los que hoy le hemos sacado las castañas del fuego pensaremos que nunca un triunfo fue tan claro prólogo de una derrota y quizá nos arrepintamos del boca a boca que le hemos hecho. Pero hoy, a lo hecho pecho. FELICIDADES
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