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PERFIL DE LA RESPUESTA |
RE: VIVA ESPAÑA Y VIVA EL REY | QFQDSYCFGNGCQG | 25/02/2010 | |
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Valoración media: |
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PERFIL DE LA RESPUESTA |
RE: VIVA ESPAÑA Y VIVA EL REY | JC | 23/05/2009 | |
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| Perdón, quise decir totalmente de acuerdo con un viejo Garliteño. | ||||
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Valoración media: |
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PERFIL DE LA RESPUESTA |
RE: VIVA ESPAÑA Y VIVA EL REY | UN VIEJO GARLITEÑO | 14/05/2009 | |
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| La relación entre fútbol y política no es ninguna novedad. En cierto modo, el fútbol es la prolongación de la política por otros medios. Lo es en la medida en que el deporte de masas configura una instancia de reconocimiento tribal que fortalece la identidad del grupo frente a las identidades ajenas. Pero en España, donde el estado de las autonomías ha generado una intensa dinámica mixta de tribalización y caciquismo, hace muchos años que el fútbol viene empleándose conscientemente con ese fin. El caso del Barcelona es muy claro, especialmente bajo la presidencia de Laporta, que ha transformado al Barça en emblema del expansionismo nacionalista catalán. También es muy evidente el caso del Athletic de Bilbao, aquel club que hace treinta años era el segundo equipo de muchísimos aficionados, porque “todos sus jugadores son españoles”, y que ahora ha sido convertido por sus directivos en una suerte de reserva racial de la Gran Euskalherria. Y lo que estamos viendo es que, como reacción contra el separatismo, está reafirmándose una suerte de jacobinismo centralista según el cual sólo la capital de España es la España auténtica, mientras que todo lo demás es territorio hostil en perpetua amenaza de separación. El argumento es tan descabellado como el de los propios separatistas: adolece de una incomprensión radical de la realidad histórica y cultural de España, que es plural y que es una al mismo tiempo. Y cuando el planteamiento se extiende a una especie de jacobinismo futbolístico, entonces ya nadamos en pleno delirio. El debate nacional se rebaja al ámbito de lo tribal y los conceptos se degradan hasta el simple borborigmo. Que el Real Madrid no gane la Liga es indiferente para la unidad nacional. Esta seguirá igual de maltrecha gane el torneo el Madrid, el Villareal, el Racing o, por supuesto, el Barça. El problema no está en los territorios, sino en las personas; unas personas que han empezado a ser incapaces de pensar en España si no es en términos o bien separatistas, o bien separadores. A este país le va sobrando mucho opinador. También mucho futbolero. | ||||
Valoración media:
Poco interesante |
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